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El abuso de los bienes comunes: empresas privadas en edificios públicos

Recientemente hemos asistido al desenlace en el Tribunal Supremo del conflicto generado por la ubicación de las antenas en la Torre la la Plaza de Antonio Canales, conocida como torre del trabajo o torre del reloj. La petición de la retirada de las antenas de este inmueble público, se inició por parte de la asociación de vecinos Antonio Canales siendo presidente D. Juan Meneses, continuando esta reivindicación las sucesivas directivas habidas y judicializado al fin por el ayuntamiento, entonces presidido por Dª Elena Nevado y apoyada en los sucesivos recursos ante la justicia por las distintas corporaciones que ha habido en el ayuntamiento. La Torre es un edificio singular y significativo del barrio en particular y de Cáceres en general, y desde esta directiva nos gustaría hacer un pequeño alegato en favor de los bienes públicos cuando estos caen en manos privadas que desatienden su cuidado y conservación.

Privatización encubierta del espacio público

En muchos países, el uso de edificios públicos por parte de empresas privadas ha generado una creciente preocupación entre ciudadanos, organizaciones civiles y autoridades locales. Estos espacios, financiados con recursos del Estado y destinados a servir al interés colectivo, se convierten en ocasiones en escenarios donde intereses particulares priman sobre el bien común. Esta situación no solo representa una forma de abuso, sino que además pone en riesgo el patrimonio público por la falta de cuidado y mantenimiento adecuado.

Uno de los problemas más evidentes es la apropiación simbólica y material del espacio. Empresas privadas, ya sea mediante concesiones, arrendamientos o convenios ambiguos, terminan utilizando edificios públicos como si fueran de su propiedad. Modifican su infraestructura, alteran su uso original y, en muchos casos, restringen el acceso a la ciudadanía. Esto no solo contradice el espíritu con el que fueron construidos estos inmuebles, sino que también representa una privatización encubierta de un bien común.

Falta de cuidado y deterioro del patrimonio

A diferencia de las instituciones públicas, que están sujetas a normativas estrictas sobre el uso y conservación del patrimonio, muchas empresas privadas no asumen la responsabilidad de mantener en buen estado los edificios que ocupan. Techos con goteras, fachadas deterioradas, mobiliario roto y acumulación de basura son síntomas frecuentes del abandono. En ocasiones, la lógica de maximizar beneficios lleva a estas empresas a minimizar sus gastos operativos, trasladando el costo del deterioro al Estado y, por ende, a la sociedad.

Complicidad institucional

En este caso concreto hemos de felicitarnos por el apoyo recibido desde las distintas corporaciones municipales. En todo momento se mostraron permeables y llevar ante la justicia la retirada de las antenas para dar una solución al estado de deterioro interior de la Torre. El problema se agrava cuando en otros casos existe una falta de fiscalización por parte de las autoridades. Ya sea por negligencia, falta de recursos o corrupción, muchos gobiernos permiten que estas prácticas se perpetúen. Contratos opacos, ausencia de auditorías y una débil rendición de cuentas permiten que empresas privadas utilicen edificios públicos sin respetar su valor histórico, cultural o social.

Impacto en la comunidad

El uso inapropiado de edificios públicos por parte de empresas privadas también afecta a las comunidades que deberían beneficiarse de esos espacios. Cada uno de estos casos representa una oportunidad perdida para mejorar la vida de los ciudadanos.

¿Qué se puede hacer?

La solución pasa por una mayor regulación, fiscalización y transparencia en los convenios entre el sector público y el privado. Es fundamental establecer cláusulas claras de mantenimiento y uso responsable, así como sanciones ante incumplimientos. La ciudadanía también tiene un papel importante: vigilar, denunciar y exigir que los bienes públicos sean protegidos.

Conclusión

Los edificios públicos son mucho más que estructuras físicas: son símbolos del esfuerzo colectivo y espacios fundamentales para el desarrollo social. Permitir que sean mal utilizados por intereses privados no solo es un acto de negligencia, sino también una forma de erosión social. Es responsabilidad de todos, pero sobre todo del Estado y ayuntamientos, garantizar su cuidado, uso adecuado y preservación para las futuras generaciones.

A continuación, imágenes del estado actual del interior de la torre. Se puede apreciar el exceso de humedades, la falta de cuidados y el absoluto abandono al que han sometido a este inmueble común.

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Fin al Conflicto de las Antenas

No cabe posibilidad de más recursos, el Tribunal Supremo acaba con la disputa de las antenas y no admite el recurso de casación presentado por Retevisión contra la última sentencia que avalaba la retirada del material.

El Tribunal Supremo ha respaldado al Ayuntamiento de Cáceres en su decisión de extinguir las autorizaciones otorgadas a Retevisión para la instalación de antenas en la Torre del Trabajo, situada en la Plaza de Antonio Canales. Esta resolución pone fin a un prolongado conflicto legal y marca un hito en la defensa del patrimonio urbano y los intereses vecinales.

Contexto histórico y patrimonial

La torre de la Plaza de Italia o Torre del Trabajo, es un edificio emblemático de Cáceres, construido en 1933 como homenaje a los trabajadores. Ubicada en una posición prominente, es visible desde diversos puntos de la ciudad y forma parte del paisaje urbano característico de Cáceres. Sin embargo, desde la década de 1980, la torre ha albergado diversas antenas de telecomunicaciones, lo que ha generado preocupación por su impacto estético y estructural.

Decisión judicial y fundamentos

El Tribunal Supremo ha confirmado la legalidad del acuerdo del pleno municipal de noviembre de 2021, que proponía la extinción de las autorizaciones concedidas a Retevisión para la ocupación de la torre. La sentencia establece que no se trata de un desahucio administrativo, sino de la finalización de una cesión de ocupación, lo que implica que cualquier disputa adicional deberá resolverse en la vía civil .

Argumentos a favor del Ayuntamiento y la comunidad

El Ayuntamiento de Cáceres ha actuado en defensa del patrimonio municipal y en respuesta a las demandas de los vecinos. Informes técnicos han señalado que la presencia de las antenas ha contribuido al deterioro estructural de la torre, lo que justifica la necesidad de su retirada para preservar la integridad del edificio.

Además, la retirada de las antenas permitirá la recuperación de la torre como espacio público y turístico, en línea con las aspiraciones de la comunidad local. La asociación de vecinos ha expresado su deseo de que la torre se abra al público, destacando su valor como mirador y su importancia en el patrimonio arquitectónico de la ciudad.

Conclusión

La sentencia del Tribunal Supremo representa un respaldo significativo a las acciones del Ayuntamiento de Cáceres en la protección de su patrimonio y en la atención a las preocupaciones de sus ciudadanos. La recuperación de la Torre del Trabajo no solo preserva un símbolo histórico, sino que también refuerza el compromiso de la ciudad con la conservación de su identidad y la participación activa de la comunidad en la gestión del entorno urbano